No lloro ni duermo. Espero la sirena que sonará pronto y me consuela pensar que, si muero ahora, moriría feliz. No está tan mal...
Penélope deja Argentina sin dudarlo, con el impulso y la inconsciencia de un amor que lo puede todo. Pero el arrepentimiento llega ni bien aterriza en Israel: sin el prestigio de su carrera como abogada, sin los suyos y sin poder expresarse, se arrastra por la vida en una queja interminable.
Lo que no sabe es que nada se compara con lo que le espera. No conoce el sonido de la sirena ni cómo se ve un cielo poblado de misiles. Aún no se ha convertido en la abogada de las familias de los secuestrados tras el ataque terrorista del 7 de octubre.
Una triste alegría es una novela sobre una o varias guerras que Penélope nunca imaginó vivir. También es un relato sobre la ternura, el intento de adaptarse con humor, los sobresaltos, las preguntas incómodas y el desgarro ante un mundo roto.